Cuando un ministro de Economía de cualquier color anuncia superávit fiscal, lo primero que conviene preguntarse no es cuánto, sino cómo. La Provincia presentó esta semana un proyecto de Presupuesto con un superávit primario del 1,2%. La pregunta es: ¿cuánto le debe la Provincia a sus proveedores hoy?

La respuesta, aunque difícil de obtener (la Tesorería no publica el dato consolidado), ronda los $340 mil millones. Es deuda flotante: facturas presentadas y aún no pagadas. Cuando ese stock crece, la caja se “ordena” porque sale menos plata. Pero la obligación queda. Es un truco viejo y conocido.

El número que falta

Lo verdaderamente honesto sería publicar el número de deuda flotante junto con el resultado primario. Sería un gesto de transparencia. Pero ningún gobierno provincial lo hace, ni acá ni en otras jurisdicciones. La AFIP nacional lo publica desde 2019. Las provincias, no.

Mientras tanto, los proveedores de la salud, los talleristas culturales y las pymes que prestan servicios al Estado siguen esperando 90, 120, 180 días para cobrar facturas vencidas. Ése es el verdadero termómetro fiscal. No el papel que se aprueba en la Legislatura: el papel del banco que esperás todos los meses.