La administración estadounidense anunció este lunes una nueva ronda de aranceles cruzados sobre soja y maíz importados desde China, en un movimiento que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó como “respuesta proporcional” a las restricciones aplicadas por Beijing en marzo. La medida entra en vigencia el 1° de junio.
Para el agro argentino, la tensión bilateral abre una ventana de oportunidad de corto plazo. Los analistas de Rosario estiman que China podría redirigir parte de su demanda hacia Sudamérica, lo que mejoraría los precios FOB de la soja entre 4% y 7% durante julio y agosto.
El que tenga grano para vender en esa ventana, va a hacer caja.
La síntesis es de Sebastián Salvaro, economista del IERAL, durante el panel de coyuntura del lunes en Buenos Aires. En el NOA, sin embargo, el efecto se siente atenuado. La región exporta principalmente a través del Pacífico vía Chile, y el nudo logístico del Paso de Jama — cerrado por temporal de nieve esta semana — está restringiendo despachos. Para los productores tucumanos, la ventana de precios podría coincidir con problemas de salida.